Los arqueólogos no salen de su asombro tras haber dado por fin con la tan buscada Ciudad Dorada, encontrada en Luxor, Egipto

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Los recientes hallazgos anunciados por el egiptólogo Zahi Hawass y el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto el 8 de abril nos sitúan ante el descubrimiento de la ‘Ciudad Dorada Perdida’ en Luxor.

Popularmente conocida como ‘Aten’, la ciudad data del reinado de Amenhotep III y acumula unos fascinantes 3000 años de historia.

La misión egipcia comandada por el Dr. Zahi Hawass halló la ciudad perdida bajo las arenas de Egipto y decidió denominarla «El ascenso de Aten».

“Muchas misiones extranjeras buscaron esta ciudad y nunca la encontraron. Comenzamos nuestro trabajo buscando el templo mortuorio de Tutankhamón, porque los templos de los farones Horemheb y Ay se encontraron en esta área», subrayó Zahi Hawass en el comunicado oficial.

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A las pocas semanas de haber iniciado las excavaciones en la ribera occidental de Luxor –a unos 500 kilómetros al sur de El Cairo– en septiembre de 2020, el grupo de arqueólogos egipcios se topó con una serie de formaciones de ladrillos de barro.

Esto les llevó a desentrañar una «gran ciudad en buen estado de conservación», con muros casi completos y con habitaciones colmadas de herramientas de las que se servían en aquella época durante la vida cotidiana.

El hallazgo de la Ciudad Perdida

Fue fundada durante el reinado de Amenhotep III, el noveno rey de la dinastía XVIII que gobernó Egipto desde 1391 hasta 1353 a.C.

La ciudad dorada se había convertido en el asentamiento administrativo e industrial más grande de la era del imperio egipcio en la orilla occidental de Luxor.

Amenhotep III, por su parte, lideró un período de prosperidad pacífica, dedicándose a enriquecer los contactos diplomáticos y a erigir extensas obras en Egipto y Nubia.

El rey construyó las partes principales del templo de Luxor y un pilón en el templo de Karnak, ambos en la antigua Tebas, además de un sinfín de estructuras en Menfis.

Grandes hallazgos como anillos, escarabajos, vasijas de cerámica de colores, ladrillos de barro con sellos del rey Amenhotep III e inscripciones jeroglíficas encontradas en tapas de arcilla de vasijas de vino, contribuyeron a convalidar la datación arqueológica de la ciudad.

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La misión arqueológica encontró una panadería, un área para cocinar y preparar alimentos, con hornos y cerámica de almacenamiento de gran tamaño en la parte sur.

La segunda área aún está parcialmente cubierta, pero se trataría del distrito administrativo y residencial, con unidades más grandes y bien ordenadas.

El área administrativa y residencial destaca por encontrarse cercada por un muro en zigzag, con un solo punto de acceso que conduce a pasillos internos y áreas de índole residencial, lo que hizo pensar a los arqueólogos que actuaba como seguridad, con la capacidad de controlar la entrada y salida a áreas cerradas.

Las paredes en zigzag constituyen uno de los elementos más extraños en la arquitectura del Antiguo Egipto, utilizadas principalmente hacia el final de la dinastía XVIII.

Y el grupo de tumbas de diferentes tamaños a las que se puede llegar a través de escaleras excavadas en la roca, conforman una característica común de la construcción de tumbas en el Valle de los Reyes y en el Valle de los Nobles.

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La zona de producción de los ladrillos de barro que sirvieron para construir templos y anexos, como también una multitud de moldes de fundición para la elaboración de amuletos y delicados elementos decorativos, son la prueba de que la ciudad fabricaba decoraciones tanto para templos como para tumbas.

«El descubrimiento de esta ciudad perdida es el segundo descubrimiento arqueológico más importante desde la tumba de Tutankhamón», afirmó Betsy Bryan, profesora de egiptología de la Universidad John Hopkins en Baltimore, Estados Unidos.

También señaló que el hallazgo proporcionará «una rara visión de la vida de los antiguos egipcios en el momento en que el Imperio era más rico”.

“Además, ayudará a establecer claridad sobre uno de los mayores misterios de la historia: ¿por qué Akhenaton y Nefertiti decidieron mudarse a Amarna?», apuntó.

Lo verdaderamente asombroso es que las capas arqueológicas han permanecido intactas durante miles de años, abandonadas por los antiguos residentes como si se tratase de ayer.

«El trabajo está en marcha y la misión espera descubrir tumbas intactas llenas de tesoros», concluye el Dr. Zahi Hawass, quien asegura estar muy cerca de encontrar también la tumba de Cleopatra y Marco Antonio.

Vía: EuroNews

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